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Stellita Rubio
Apr 22, 2026
Me dirijo a ustedes para expresar una queja formal relacionada con la atención recibida en la tienda Valentino ubicada en Aventura Mall el dia de hoy Miércoles 22 de abril, ya que la experiencia fue extremadamente decepcionante y no corresponde con los estándares que se esperan de una marca de lujo y prestigio internacional como Valentino.
El día de hoy en la mañana, me presenté en la tienda aproximadamente a las 10:05 a.m., ya que en Google y en la información pública disponible se indica que el horario de apertura es a las 10:00 a.m.. Sin embargo, la tienda no abrió a la hora indicada. Finalmente, el establecimiento abrió alrededor de las 10:10 a.m., cuando el manager, identificado como Ray, abrió la puerta.
Desde el primer momento, la actitud del manager fue totalmente indiferente e inapropiada. Al abrir la puerta, no ofreció saludo alguno, no dijo “buenos días”, ni preguntó si necesitaba asistencia. Simplemente abrió, ingresó y se dirigió hacia la parte trasera del local, dejando una sensación clara de que el cliente debía “atenderse solo”.
Esperé varios minutos, y al ver que nadie se acercaba, tuve que preguntar directamente: “¿Quién atiende aquí?”. En ese momento, el manager regresó y traté de comunicarme en español preguntándole: “Do you speak Spanish?”. Su respuesta fue: “No, only English.”
Ante esto, procedí a explicarle mi situación utilizando un traductor, ya que mi objetivo era encontrar una solución, no generar un conflicto. Le informé que tenía un inconveniente con unas sandalias Valentino, ya que se les han caído los taches casi en su totalidad, a pesar de que no tienen ni un año de uso, lo cual claramente representa un problema de calidad. Le expresé que, tratándose de una marca de alta gama, esperaba una respuesta acorde y una solución profesional.
Sin embargo, el manager Ray respondió de una manera irrespetuosa e inaceptable. En vez de enfocarse en ayudarme, insistió en repetidas ocasiones que él no hablaba español y que “estamos en Estados Unidos y usted debe hablar inglés.” Esa respuesta no solo fue innecesaria, sino ofensiva, y no representa el trato que merece un cliente en un establecimiento de lujo.
Quiero enfatizar que el punto no es el idioma; el punto es el respeto y la disposición de servicio. Una cosa es que una persona no hable español, y otra muy distinta es usar esa situación para tratar con desprecio o con actitud de superioridad a un cliente. La manera en que se dirigió a mí fue poco profesional y careció completamente de empatía y cortesía. Y lo mejor el habla español muy bien.
Además, el ambiente general dentro de la tienda se percibía tenso, pesado y con un clima laboral negativo, lo cual inevitablemente se refleja en la atención al cliente. Honestamente, se sintió como si el cliente fuera una molestia, en lugar de ser recibido con hospitalidad y profesionalismo.