Viví en estos departamentos durante un año y dos meses. En general, el lugar es tranquilo y el personal de mantenimiento siempre está pendiente de las cosas, lo cual es algo positivo. Sin embargo, hay varios puntos que me gustaría mencionar.
Los vecinos tienen perros que muchas veces no pueden controlar; incluso uno de ellos se lanzó contra mi hijo en una ocasión. Afortunadamente no pasó a mayores, pero sí fue una situación muy preocupante. Además, los niños no tienen un área para jugar, mientras que los perros sí. No quieren que los niños hagan ruido, y si dejan algo tirado, enseguida se convierte en un problema.
Al entregar el departamento, lo dejé completamente limpio, pero me cobraron una cantidad porque no contraté una compañía de limpieza profesional. Mi esfuerzo no valió de nada, ya que exigieron una factura de una empresa. También me cobraron más de 100 dólares por una simple raya en la pintura causada por un sillón recargado en la pared.
Otro punto injusto fue la tina del baño. Desde que me mudé, la tina ya estaba pintada, no era nueva. Con el uso, la pintura se empezó a levantar, algo completamente normal. Sin embargo, me cobraron 350 dólares por esto, a pesar de que era una condición previa del departamento.
Al final, terminé pagando casi 900 dólares al entregar el lugar. Me parece un abuso, considerando que reporté desde mi llegada que faltaba la alambrera de la ventana del dormitorio (y nunca la instalaron). Tengo correos y evidencia de todo.
La administración argumenta que habrían respetado las inconsistencias y cobros si se hubiera levantado un reporte previo, lo cual considero inapropiado, ya que en su momento no atendieron mi reporte respecto a la alambrera de la recámara. Lamentablemente, sus políticas resultan poco justas para los inquilinos.
En resumen, el lugar es tranquilo, pero las políticas son demasiado estrictas con los inquilinos, especialmente con las familias con niños. No recomendaria rentar aquí si buscas un ambiente realmente justo y familiar