RG
Raúl Asís Monforte González
Oct 4, 2026
“England and America are two countries separated by a common language.”
Esta famosa frase aparece con frecuencia en museos, librerías y tiendas de recuerdos de Londres. Se ha convertido casi en un lema humorístico sobre la identidad británica y su relación con Estados Unidos, aunque la autoría sea dudosa.
Muchos guías de turistas la presentan como una cita de Oscar Wilde aunque no hay ninguna prueba documental de que Oscar Wilde la haya escrito o pronunciado. Los especialistas en citas consideran que la atribución es apócrifa.
El origen más sólido que se conoce es del escritor y académico irlandés George Bernard Shaw, y aunque tampoco aparece en esa forma exacta en sus obras, es conocido que Shaw sí hizo numerosos comentarios humorísticos sobre las diferencias entre el inglés británico y el americano, por lo que con el tiempo la frase terminó asociándose a él.
La frase es una ironía. Inglaterra y Estados Unidos comparten una historia, una tradición jurídica, una enorme herencia cultural y, en teoría, el mismo idioma. Sin embargo, el inglés ha evolucionado de manera distinta a ambos lados del Atlántico.
Como testimonio de esto, comparto estas imágenes de un restaurante de la cadena estadounidense Five Guys en Londres, que refleja la diferencia para referirse a las papas fritas, que en Gran Bretaña llaman chips y en USA french fries o simplemente fries. O para denominar a los baños, como toilets o restrooms. Y así muchos otros ejemplos como lift y elevator, flat y apartment, pavement y sidewalk, petrol y gasoline.
De hecho, en una cafetería del aeropuerto mientras esperaba mi vuelo de regreso, un estadounidense le pidió a la dependiente una cap, y ella le dio una cup (un vaso desechable para su café) pero él ya tenía el vaso, solo deseaba la tapa, ambos me miraron como esperando que yo resolviera el dilema, entonces con señas él logró explicarse y ella le corrigió buscando mi aprobación: lid, mientras le hacía entrega de la tapa y volteaba a verme con una expresión que parecía decir con claridad: ¡mira a este pendejo!
Lo más divertido es que ambos hablaban inglés, ambos eran perfectamente competentes en su variante del idioma y, aun así, durante unos segundos dejaron de entenderse. Esa es exactamente la clase de situaciones que inspiró la célebre frase sobre los dos países “separados por un idioma común”.
Además, ambos me miraron esperando que resolviera la diferencia. Un x’lá yucateco mexicano convertido, por unos instantes, en intérprete entre dos hablantes nativos de inglés. Me sentí como parte de una escena casi literaria, que estoy seguro de que tanto a Oscar Wilde como a George Bernard Shaw, les habría parecido deliciosamente irónica.